Cuando recuerdo el aroma del aire contaminado con el humo de tu cigarrillo,
al tiempo que marcó tu partida,
A mi entre tus brazos dormida,
a la niña insignificante que transformaste en mujer,
al sillón amargado por tu ausencia donde deborabas mi fingida inocencia, al sueño eterno de nuestro amor...
Mi alma muere callada,
Mi cuerpo se consume en en la herida.
Mi vida se detiene frustrada.